GUILLERMO —Mantente alejada de ella, te lo advierto —dije apuntándole con mi dedo. Me gire para salir. No me iba a dejar de Gisela y sus juegos mentales. —No prometo nada amorcito —dice antes de que saliera de la cocina. Llegué a la salida y un auto se estacionaba. Ignorando de quién se trataba, caminé hasta donde había dejado mi auto. —¡Señor! —escuché al conductor decir mientras salía rápidamente del auto. —¿Quién eres tú? —Me llamo Leonardo, señor. Soy el nuevo asistente de la señora Gisela —asentí. Al menos no me sería muy difícil sacar más información de la que ya tengo. —Guillermo Amador, toma, posiblemente tu y yo tengamos mucho de qué hablar, referido a las actividades extracurriculares de mi esposa. No me extrañaría que tú también fueras una de ellas —dije extendiendo una

