Al llegar Vanessa mis padres nos reunieron a todos en la sala de estar para asi permitirnos ver las cartas, puesto que a Vanessa también le había llegado una y por lo que nos dijo; estaba apunto de abrirla sino hubiera sido por la llamada de mama.
Vino con la carta en mano y a disposición de lo que fuera por mi y mis padres, como siempre.
—Bueno chicos, llego el momento de abrir las cartas—dice papá con un tono tranquilo.
—Esta bien, pero yo quiero saber algo antes de eso. Mamá, papá ¿Por qué no la podíamos abrir antes o solos?—preguntó curioso.
—Es que, bueno... Son de tu abuela, hijo.
—¡¿Mami Sofi?!—decimos Vanesa y yo al unísono.
—Sí, de mami Sofi. ¿O es qué acaso hay otra igual a ella?—dice papá alzando la ceja.
Mamá nos pasa las cartas (Vanessa le había pasado la que le llegó cuando apenas entró a casa y ella ya tenía mi carta, solo tuve el aviso de esta) a cada uno para luego sentarse junto a papá al frente de nosotros.
Fui el primero en abrir la carta y mi cara de sorpresa no pasó desapercibida.
"Estimado Marco,
Mi muerte se aproxima y se que te preguntaras tantas cosas despues de leer esta carta, pero trataré de responder cada una al menos. Conozco tu cabecita y podría imaginarme todas y cada una de las preguntas que te harás.
Marco, cuando leas esta carta yo seguramente ya no este viva y espero que entiendas el por qué del cual decidí irme de este mundo y dejar de luchar, se que me fui como una cobarde, pero no podía soportar más el dolor y la soledad que sentía cada día que pasaba.
Espero y vayas con el confiable contador de la familia, el tiene los papeles que necesitarás para reclamar los 100 millones de dólares que te deje. Te pido que por favor vayas junto a Vanessa, esa chiquilla recibió la otra mitad de todo el dinero que gane y ahorre toda mi vida. Se que es mucho dinero para ustedes dos, pero en unos meses cumplirás 19 años de edad junto a tu mejor amiga y empezarán la universidad el año entrante, solo quiero que no busquen la necesidad de pedir o buscar dinero con urgencia, que puedan prepararse mejor para el mundo que enfrentarán y que cuando terminen sus estudios independizarse y construir su propia forma de ganar dinero con lo que decidieron estudiar. Yo estuve con ustedes cuando se les iluminaban los ojos al soñar lo que querían ser cuando grandes, aunque tú tuvieras dos pasiones y Vane solo una.
Cuiden este dinero y usenlo cuando lo necesiten o cuando les falte algo, no lo malgasten.
Con cariño, mami Sofi."
Lágrimas caían por mi rostro como cascadas al terminar de leer la carta que me dejó a mi, al darme vuelta encontré a Vanessa igual o peor que yo.
Volteé hacia ella extendiendole los brazos, la abrazo tan fuerte como me lo permito, ella acepta rápidamente mi abrazo correspondiéndolo enseguida, beso su frente apoyando mi cabeza en la suya mientras ella apoya su cabeza en mi pecho. Ambos lloramos sin decir absolutamente nada. Así nos entendemos y es mejor para nosotros en este momento.
(...)
Con Vanessa no habíamos asistido a clases hace una semana y ya era hora de volver. Eran las 7:30 AM y ya nos estábamos dirigiendo a clases, íbamos tarde, pero eso no nos importaba en lo obsoluto, además que los maestros entenderán, mis padres y los de Vanessa hablaron con todos y cada uno de las personas más importantes y menos importantes de la escuela.
Al llegar nos despedimos de mamá con un beso en la mejilla y bajamos para entrar a la escuela, apreté las tiras de mi mochila y le dí un beso en la frente a mi mejor amiga antes de separarnos por las clases.
Aún no me podía creer que la había besado, y ella no hablaba de eso, estaba con mil y un pensamiento sobre cómo y por qué ella no me hablaba de eso, que si lo permitió o no, mi memoria solo da para recordar que la bese en su habitación y en las afueras de su casa.
Mi mente maquinaba mil rechazos o regaños de su parte, pero a la vez me odiaba y me insultaba mentalmente por no recordar nada más.
Iba tan distraído que no me di cuenta de cuando había llegado al salón de clases.
Toque la puerta esperando a que apareciera el maestro de física abriera esta, cuando lo hizo dijo lo que tanto esperaba escuchar:
—Tarde—dijo dándose la vuelta permitiéndome el paso al salón de clases dejando la puerta abierta para mí.
Y así pase todo el día, en entrada y ida de lugares, clases, etcétera.