El correo electrónico de Harry me tomó por sorpresa. Había dejado la pelota en mi cancha y yo había decidido no volver a ponerla en la suya. Tenía toda la intención de no ponerme en contacto con Harry, con la esperanza de que fuera lo suficientemente inteligente como para recibir el mensaje sin que yo se lo explicara. En el correo, me pedía la confirmación o negativa sobre la cena. Mi problema era que no me atrevía a decir o escribir la palabra no. Una no respuesta pondría fin a nada más entre nosotros. No debería haber importado, dado que ya estaba decidida a no volver a acostarme con Harry, pero de alguna manera lo hizo. Estaba atrapada en la red de posibilidades. La posibilidad de más era brillante y brillante, y no estaba segura de cómo Harry y yo trabajábamos sin eso. Desde que nos

