Se supone que iba a dejar a Félix irse, pero algo en su interior decía que corriera tras de él y le acompañara, no sabía si era sólo un capricho suyo o en verdad era alguna señal. No iba a quedarse de brazos cruzados pensando en que Félix llegará bien al lago, no podía dejarlo ir solo. Corrió hasta alcanzarlo, Félix le miró molesto y se detuvo. —¿Es en serio? — Frunció el ceño y se alejó de él. —Lo siento, no puedo dejarte solo. Si algo llega a pasarte en el camino no me lo perdonaría. Habló muy enserio, no importa cuánto insistiera Félix, Bogum no iba a regresar a casa. No podía hacer nada y comenzó a caminar de nuevo, en silencio. Félix no estaba de acuerdo con eso, porque él podría cuidarse muy bien solo, pero Bogum no era muy bueno peleando. Además era muy distraído y ni siquiera

