015

2127 Palabras
                                                                           10 años atrás. Las risas escandalosas de cuatro niños se escuchaba por toda la habitación que estaba siendo invadida. Ninguno tenía permiso de estar en ese lugar. Pero era la venganza de Taehyung a su hermano mayor. —Deberíamos irnos de aquí antes de que Hyung llegué de la escuela.  —Jungkook hizo un puchero al ver que fue ignorado por completo. Sus tres amigos mayores seguían brincando en la cama del hermano mayor de Taehyung.— Es enserio, Hyung se va a molestar. — Insistió. Taehyung se despegó de sus amigos, quiénes seguían brincando sin parar de reírse.  Se sentó a un lado de Jungkook, quien bajo los hombros sintiéndose pequeño y avergonzado. Al sentir las manos calientes de Taehyung acunarse en sus mejillas.  —No te preocupes Kookie, le diré a mi hermano que tú estabas fuera de esto. —Sonrió, queriendo convencer a su amigo de que se quedara con ellos más tiempo.— Además, le diremos que fue idea de Jimin.  Ambos sonrieron cómplices. Jimin les miro indignado acercándose a ellos con ambas manos a los costados. —¿Yo porqué? Si esta fue tu idea. —Reclamó, cruzándose de brazos. —Porque tú eres el favorito de Hyung. Si le decimos que fue tu idea no nos dirá nada. —Taehyung le sonrió. La verdad es que le daba igual si su hermano se molestaba. De todas formas ese era su objetivo. Jimin no estaba muy convencido de eso, sabía que a veces su Hyung podría tener preferencias con él. Pero eso no evitaba que se molestará. Iba a negarse de nuevo, pero el sonido de la puerta siendo abierta hizo que los cuatro se tensaran. Yoongi había abierto la puerta, deteniéndose al ver el desorden que había en su habitación. La furia le recorrió por todo el cuerpo, apretando con fuerza la manecilla. En serio intento calmarse, pero miro una de sus figuras de acción coleccionables tirado en el piso. Sin su caja. Yoongi exploto.  —¡LARGO DE MI HABITACIÓN!  Lanzó la mochila al suelo, acercándose a los menores quienes comenzaron a correr en la habitación despavoridos. No pudo atrapar a ninguno ya que esos pequeños eran muy escurridizos. Lo que le enfureció aún más. Alcanzó a tomar el brazo de Jimin, quien le miró con cara de cachorrito regañado. No te voy a hacer nada... Taehyung jalo a Jungkook hasta afuera de la habitación, salvándose a ambos. Hoseok corría junto a ellos. Todos se retuvieron en la sala, riendo a carcajadas. Era su venganza por el otro día en el que Yoongi se había comido su chocolate, lo había dejado en el congelador. Pero eso no era lo que le molestaba. Si no que ese día Taehyung invitó a Jungkook a su casa para que ambos comieran ese delicioso chocolate. Mas mayor fue su decepción y enojo cuando el chocolate ya no se encontraba en el congelador. Y su hermano descaradamente entro a la cocina lanzando la envoltura frente a sus narices.  Si no le hubiera prometido a Jungkook darle chocolate entonces no se hubiera molestado. Pero al ver la cara de decepción de Jungkook hizo que se molestara. No le gustaba cuando Jungkook estaba triste.  Ese día Taehyung se quejó con su padre, quien regaño a Yoongi diciéndole que debía respetar las cosas de los demás. Ese mismo día a todos los llevo a comprar helado.  Al final terminó todo bien, pero Taehyung quería venganza. —¿Dónde esta Jimin? —Hoseok preguntó mirando a todos lados. —¡Ay no! ¡Yoongi hyung lo atrapo! —Jungkook agregó aterrorizado.  — Tenemos que ir a rescatarlo. Los tres idearon un plan para poder salvar a su amigo. Cosa que les llevo más de dos horas. Horas desperdiciadas. Cuando entraron a la habitación Jimin se encontraba en la cama de Yoongi, comiendo una paleta que él le había dado para que no saliera corriendo con sus amigos y hermano.                                                                              Actualidad. Las piernas de Jungkook temblaron al ver a aquel infectado ser sujetado por SeokJin. Apretó el cuchillo que el mayor le había prestado momentos antes. Debía hacerlo. Tenia que matarlo. Pero no podía, sentía demasiado miedo. Él había dicho que quería la ayuda de SeokJin para ser valiente pero en cuanto se paró frente a ese infectado se quedó inmóvil, su cuerpo no reaccionaba y le frustraba. —¡Vamos Jungkook! —SeokJin sujeto con más fuerza al infectado, quien se revolcaba con ansias al ver a Jungkook allí parado, temblando. — Sólo tienes que clavarle el cuchillo en la cabeza y él morirá. Jungkook retrocedió negándose. De pronto se arrepintió de haberle pedido su ayuda. Sentía que no había sido una buena idea. SeokJin se fastidió al ver la cobardía del menor. En serio si necesitaba ayuda y urgente. Pero SeokJin era de poca paciencia. Sujeto bien al infectado de los brazos. Comenzando a caminar con él hacia Jungkook. Quien con terror retrocedió aún más. — Imagina que no hay nadie aquí para ayudarte, ¿Qué vas a hacer? —preguntó molestó, acercándose aún más. — ¿Dejarás que te mate? —Hyung, por favor aléjalo de mí. —Pidió aterrado, pero SeokJin al contrario. Hizo el ademán de lanzarlo hacia él. Jungkook se cayó al suelo por la sorpresa. —¿No harás nada? —Volvió a preguntar. — Si sigues así lo único que va a pasar es que morirás pronto Jungkook. Afirmó. Lanzando al infectado a un lado de ellos, sacando el cuchillo de su bolsillo clavándolo varias veces en la cabeza de aquel ser. Jungkook miró con terror la escena, él jamás podría hacer algo como eso. Sintió asco al ver tanta sangre ahí esparcida. No aguanto más y comenzó a vomitar. SeokJin negó al verlo. Estaba decepcionado, él veía a Jungkook con potencial. Tenía pinta de ser un chico rudo. Vaya decepción. —Escucha bien Jungkook. — El menor le miró, limpiando con su muñeca sus labios. — Eres un verdadero cobarde, pero no es culpa tuya. Si no de las personas de tu alrededor que te protegieron bastante. Por lo que me contaste de tu vida eres un niño de mami. No puedes hacer nada sin que tus amigos estén contigo. Las personas creen que eres muy tierno y eso hace que quieran protegerte todo el tiempo. Pero ya no lo eres Jungkook. Pronto cumplirás veinte años y es la edad suficiente como para que veas ya por ti mismo. Las personas no van a estar todo el tiempo contigo, y eso ya deberías saberlo. Hasta tus amigos te abandonaron. Dices que eras un estorbo para ellos y... ¿sabes qué? —Le miro serio sin algún tipo de empatía por el menor, quien le miraba con los ojos rojos, estaba a punto de llorar—. Tienes razón. Eres débil, inútil, un miedoso, un cobarde. Si sigues así sólo conseguirás ser un estorbo para los demás. Tus amigos no estarán ahí para protegerte, ni NamJoon ni yo. Tienes que ver a tu alrededor, el mundo ya no es como antes. Ahora tienes que matar para sobrevivir, aquí matas o te matan. Sólo el más fuerte sobrevive, y yo quiero que tú seas fuerte. SeokJin terminó de hablar. Al ver lo mal que Jungkook se encontraba. Mordía sus labios con fuerza mientras que las lágrimas caían con desesperación por sus mejillas. Lo había conseguido, tenía que destrozar el alma de ese niño. Esa era la única manera. — No te voy a consolar, debes aprender a retener tus sentimientos —Camino hasta donde Jungkook se encontraba sentado, agachándose para verle la cara con claridad—. los sentimientos...la bondad...un buen corazón...nada de eso sirve ahora. Lo único que causa es que seas más débil e inútil. —Lo siento...—Fue lo único que pudo decir. SeokJin frunció el ceño. —¿Por qué? —Por ser débil... — Te daré otro consejo. — Le tomó con fuerza la barbilla, haciéndole que le mirara a los ojos.— Solo debes preocuparte por ti. Que importa si uno de tus amigos está en peligro. Lo más importante siempre eres tú. No sientas piedad. Cuando tú estés en peligro ellos te dejarán atrás. —No. —Le miró serio, sin dejar de llorar. — Ellos nunca me dejarían atrás... ellos no son como tú piensas. —Tonterías. La amistad es una tontería, la amistad no existe. En cualquier momento te dejarán por alguien, se olvidarán de ti. Jungkook se detuvo a pensar en eso, recordando a Jimin y Hoseok. Quienes le habían dejado a un lado por Taehyung. ¿SeokJin tenía razón? — ¿Cómo es ser tú? —SeokJin le miró confundido. — Me refiero a que tú eres una persona con un alma tan fría. No te importan las demás personas, además de ti. —¡Te equívocas! — Con molestia le soltó, poniéndose de pie. — Estoy diciendo la verdad. —Yo moriría por NamJoon. —Jungkook se quedó en silencio.— Y mataría a cualquiera que le hiciera daño, incluso a ti. Escúchame bien Jungkook. Soy la persona que soy por la persona que más amo. Tengo el deber de querer alejar a cualquier cosa que le lastime. Yo tengo a alguien a quien proteger. — Pero eres valiente... —No lo soy Jungkook, todo el tiempo estoy aterrado. Pero tengo que ser fuerte por él. Por nosotros. Tú no entenderías. Jamás has amado a alguien en verdad. Jungkook sentía que SeokJin tenía razón. Él jamás había amado a alguien en verdad. O eso era lo que él sentía. No. Estaba seguro. Jungkook no amaba en verdad a Taehyung, a veces creía que era una simple atracción. Un simple gusto. Si en verdad amara a Taehyung jamás se habría metido con Yoongi. —Tienes razón... —Jungkook, tienes que ser fuerte por ti mismo. O busca a alguien a quien proteger. —No...tienes razón. Tengo que ser fuerte por mi mismo... Jungkook se puso de pie, caminando de nuevo dentro de la casa dejando a SeokJin atrás. Pensando en todo lo que habían hablado. NamJoon salió de la casa después de arreglar la tubería del cuarto que ambos compartían. SeokJin tenía sujetado al infectado de los pies arrastrándolo para sacarlo del jardín. —¿Ya terminaron? ¿Jungkook lo mató? —Miro con asco los sesos del infectado salir de su cabeza. — No, nadie mata a los infectados con tanta agresividad como tú. —En cuanto lo miro sus piernas temblaron. Es un medroso. —Dejó al ser en medio de la calle. —Dale algo de tiempo. Jungkook es algo así como amor y paz. Con lo poco que se de él, es un chico demasiado inteligente y muy sumiso. Se dejaba influenciar mucho por Taehyung. — Lo que tiene de inteligente ojalá lo tuviera de valiente. —Ya verás que pronto nos sorprenderá a todos. —Lo dices como si se fuera a quedar todo el tiempo con nosotros. Recuerda que él no vendrá con nosotros a Daegu. En cinco días nos separaremos. —Entonces aprovecha el poco tiempo que nos queda para que le enseñes a defenderse un poco. Me preocupa que este solo, pero no podemos llevarlo con nosotros a la fuerza. Jungkook es libre de hacer lo que quiera. — Con lo que sucedió hoy no creó que quiera volver que repetirlo. SeokJin sabía que Jungkook era un chico muy manejable, que se dejaba influenciar por las demás personas. Un chico muy inteligente de memoria. Pero era un completo tonto con los sentimientos. Al momento de querer demostrar algo se echaba para atrás. Jungkook necesitaba un poco de dolor físico. Todo el tiempo vivió en un mundo color rosa. El único dolor que experimentó fue el de un corazón roto. Pero eso no era diferente, SeokJin quería que Jungkook sintiera el verdadero dolor de la vida. El verdadero dolor psicológico. Y no importaba si tenía que romperlo. Si debía atormentarlo hasta que reaccionara. Tenía que destrozarlo como física y mentalmente. SeokJin no era de ayudar a las personas, pero Jungkook parecía pedirle ayuda a gritos. Su mirada decía todo. Y aunque Jungkook podría odiarlo ahora, en un futuro le agradecería eternamente. Por ayudarle a ser fuerte. Quería que Jungkook fuera fuerte, físicamente y mentalmente. ¿Cómo podría hacer eso en cinco días? La noche había caído abrazando por completo la cuidad de Seúl. Era una noche muy fría. Pero eso no evitaba que Jungkook siguiera sentado en la orilla, mirando con atención a la luna. Yeontan estaba acostado, acompañándolo. Hace unos momentos SeokJin le pidió que bajara a comer algo, cosa que había negado rotundamente. No quería hablar con nadie hoy. Se sentía mal, avergonzado. —Necesito que me des fuerza Luna. Concédeme ese deseo. Por favor...quiero poder ser valiente y proteger a las personas que me rodean. SeokJin tiene razón, soy muy débil. Me falta carácter... Normalmente las personas le piden deseos a las estrellas fugaces, pero Jungkook no. Él siempre creyó que la luna tenía un poder muy especial, sentía que transmitía un aura de tranquilidad. Jungkook podría estar en lo cierto sin siquiera saberlo. Los deseos sean buenos o malos hay que tener cuidado. No todos se cumplen correctamente.
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