Me miro al espejo y veo los ojos rojos e hinchados que tanto llanto me ha dejado. Perder a un ser amado no es sencillo para nadie, ni siquiera para un hombre fuerte y decidido como yo. me ajusto la corbata negra, pensando en lo que me encantaría que Elizabeth lo hiciera en este momento. Sin poder evitarlo, vuelvo a varios años atrás, cuando mi madre adoptiva me contó con amargura lo que le hicieron a mi Elizabeth. “-Ese monstruo la violó, le hizo cosas horribles y mi niña lo soportó. No tienes idea del dolor que siento por ella, está solita en la vida, James y no tiene a nadie más que a esta vieja. -Tranquila, mamita, ese desgraciado va a pagar, se hará justicia. -Lo dudo, el padre es un infeliz, muchas veces oí al señor hablar de él y hará lo posible para tapar las fechorías de su hi

