VEINTIOCHO

2481 Palabras

Tras dos semanas de limpieza profunda, al fin pudimos establecer la hora en la que saldríamos de ese lugar. Desde el primer día de mí llegada hasta ese día había trascurrido casi tres meses y no dudaba de que durante ese tiempo mi abuelo estuviese al borde de la locura o la muerte. —Hans —le hice un gesto para salir de la casa, necesitaba aire fresco, así que lo llevaría al río para charlar un rato con él— ¡Tom, iré al río con Hans, volveremos en un rato! —¡Está bien! —gritó desde la habitación de Herald. Caminamos con calma, disfrutando del paisaje y el canto de las aves, todo me parecía cursi, extraño e irreal, hasta que Hans me dio una fuerte nalgada. Lo miré con odio. —¡Hey! ¿Qué te pasa, Hans? —espeté molesta. —Misma pregunta te he hecho tres veces —dijo riendo— te perdiste en tu

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