Tom esparció un gel sobre el dildo y levantó a Herald hasta posicionar la punta en su trasero. Herald amplió sus ojos, se podía ver el pánico reflejado en ellos. —Asumo que disfrutaste mucho masturbándote cada vez que usaste éste juguete con las chicas —bajó el cuerpo de Herald para que fuese su propio peso el que abriera su recto— veamos si lo disfrutas ahora. Ver el sufrimiento en el rostro de Herald fue algo… ¡Excitante! Tom solo sujetaba las cuerdas para que su cuerpo no cayera hacia los lados cuando Herald intentaba zafarse. En silencio me acerqué hasta quedar justo frente a él. —¿Te gusta? —me burlé al ver su pene erecto— ¿No? ¿No es así? —Coloqué mis manos sobre sus hombros y los palmeé ligeramente— quizás no lo estas sintiendo en todo su esplendor —mis manos empujaron su cuerpo

