Amelie siente culpa y ni siquiera sabe el daño que le hizo a Tiziano.

2073 Palabras

Ginebra estaba de pie junto a la puerta de la habitación. Llevaba varios minutos pensando si entrar nuevamente o no. Solo observaba el suelo. Todavía no se reponía de la reacción violenta de Tiziano. Sentía una mezcla de tristeza, impotencia y cariño, todo revuelto en su pecho. Escuchó pasos lentos, firmes, pero cansados a su espalda. Junto con el sonido del bastón golpeando el suelo que la sacaron de su trance. —¿Eres la chica de la cita, verdad? Ginebra alzó la mirada. El hombre que tenía frente a ella no le era desconocido. Lo había visto antes tantas veces. En fotografías. En alguna reunión oficial. Era el mayor Amador. Llevaba el cabello canoso y el rostro curtido por los años y la guerra, tenía una leve cojera que lo obligaba a apoyar su mano derecha a un bastón de madera.

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