—…no hay nada adentro que no esté afuera —asiento aceptando sus palabras. El psicólogo ha estado dándome apoyo en estos cuatro largos meses. —¿Crees que debería comentarle a Iván que a veces tengo pesadillas respecto al secuestro? —el psicólogo me observa con mucha atención. Físicamente tiene el cabello n***o un poco largo, de estatura promedio, de complexión gruesa. La primera vez que lo conocí me dio una mala impresión por su forma de observar las cosas, me había dicho que me estaba proyectando con lo malo que no quiero en mí. Sin embargo es una gran persona y lo admiro. Me estuvo mostrando alternativas para continuar con mi vida de una manera más sana. Aliso mi camisa de color blanca. Llevo unos pantalones de color n***o recogidos cuatro dedos más arriba del talón, debajo de estos es

