Narra Daniel:
-¿Entonces?¿Qué haremos?- Pregunté ya que Adam parecía que estaba en otro lado. No estaba muy seguro de venir pero tampoco podía evitar ese lugar para siempre y qué mejor que empezar viniendo con un posible gran amigo.
-Ah sí perdón, pasemos antes de que nos enfermemos- Dijo abriendo el invernadero, pero parecía algo nervioso.
-¿Y por qué venimos aquí?- Dije una vez adentro.
-Amm yo… Bueno, me gustan mucho las plantas y siempre me ofrecía como voluntario para ayudar aquí, no me gusta estar entre tanta gente y la profesora me dijo que podía venir cuando quisiera.-
-¿Entonces es tu escondite?-
-Podría decirse-
-Aquí Daren tuvo una cita con Hannah- Dije para recordar otra cosa que no fuera Dereck.
-Sí bueno, las plantas por sí solas son algo mágico y para una cita, es lo más bonito que podría pedir- Lo bueno es que esto no era una cita ¿No?
-Si bueno, no es un lugar que frecuente ahora y se me hace raro no haberme cruzado contigo antes, venía muy seguido- No podía evitar no pensar en lo que pasó.
-¿Puedo preguntar por qué ya no?- Preguntó Adam con cautela.
-No importa, olvídalo, no quiero empezar con cosas tristes, mejor dime qué quieres hacer- Él pareció no estar muy seguro de mi respuesta, pero no preguntó más, cosa que agradecí en silencio.
-Oh si, Amm, hay unas flores que necesitan ser plantadas, las profesora me pidió ayuda y bueno se me ocurrió qué tal vez tú podrías ayudarme- Tenía la duda del porqué yo y no sus amigas, pero tal vez intentaba tener más amigos y yo no iba a negarme, después de todo necesitaba distraerme.
-Tal vez pueda ayudarte, solo te advierto que no soy muy bueno en esto-
-¿El chico más inteligente no sabe de esto? Lo dudo mucho- No sé porqué Adam siempre me hacía sonreír y sonrojarme. -¿Conoces estas plantas?- me preguntó.
-Algo así, cuando estaba leyendo decía que al plantarla empieza la magia, leí el proceso pero me imagino que verlo es algo muy diferente-
-Completamente- Dijo sonriéndome.
Y así fue como empezamos a trabajar, Adam me decía que siempre había tenido una especie de conexión con las plantas y me preguntaba siempre mi opinión, en resumen el ambiente fue algo muy agradable y muy cálido a pesar de que afuera la lluvia empezaba a caer con un poco más de fuerza.
-Bien, es el momento de la magia- Dijo Adam emocionado, no entendía del todo a qué se refería. -¿Listo?- me preguntó emocionado.
-Supongo- Dije alzando los hombros y entonces Adam empezó a terminar de regar bien la tierra por toda la superficie y uso un poco de su magia.
No puedo explicar del todo lo que pasó después, fue simplemente mágico y precioso a la vista, una pequeña planta que en un inicio parecía césped empezó a crecer, pero eso no fue todo, comenzó a hacerse un arbusto por cada planta y empezaron a crecerle flores rosas y moradas, de ellas salían pequeños brillos conforme brotaban y en el centro de cada flor aparecía un pequeño diamante, qué a pesar de ser pequeño tenía un brillo particular, Adam arrancó uno y agarró una de las ramas qué estaban tiradas por todo el invernadero e hizo una pulsera con la rama para después poder colocarle el diamante, poco a poco la pulsera fue tomando forma para que las ramas no lastimaran y se volvieran lisas, dejando una pequeña abertura para que al ponerse la pulsera no hubiera problema.
-Toma- dijo ofreciéndome la y yo quedé atónito.
-¿Qué? No, estás loco, si se entera la profesora te castigaría.-
-No te preocupes, me dio permiso de tomar un diamante, es como mi paga por ayudarle-
-¿Estás seguro de dármela?-
-Sí, eso me haría muy feliz- Dijo colocándola en mi muñeca.
-Vaya, gracias Adam- Dije observándola con más detalle, en verdad era muy hermosa.
-De nada- Después de unos segundos se volvió algo incómodo el ambiente y decidí empezar un nuevo tema.
-¿No te dan miedo?- Le pregunté cambiando de tema.
-¿Qué cosa?-
-Los rayos-
-¿A tí sí?- Dijo sonriéndome.
-Amm no, no mucho-
-¿No mucho?- Preguntó alzando una ceja.
-Bueno lo admito, tal vez un poco- Adam era el primero que lo sabía, nunca le había dicho a nadie, ni siquiera mis padres sabían.
-Está bien, supongo que todos le tenemos miedo a algo- Dijo Adam y en ese momento un rayo cayó muy cerca y se escuchó muy fuerte, me espante y por inercia me pegué a Adam, cuando me di cuenta me alejé lo más rápido que pude.
-Perdón- Dije avergonzado y agachando la mirada.
-Está bien, no te preocupes, como dije, todos le tenemos miedo a algo.- Dijo con una gran sonrisa en su rostro.
-Lo que no entiendo es porque la gente no le tiene miedo a esas cosas-
-Obvio le tienen miedo, pero hay algunos que no lo dan a notar-
-¿Como tú?-
-Mmm algo así, sí me dan miedo pero solo si caen más cerca, mientras tanto es algo relajante-
-¿Relajante?- Ese chico sí qué estaba loco si creía que eso era algo relajante.
-Bueno, a mí me encanta el sonido de la lluvia-
-Creo que practicarlo para una materia sí, porque tenemos que hacerlo, pero mientras tanto prefiero que no llueva tan fuerte-
-En mí opinión la lluvia por si sola es algo magnífico de escuchar, pero aprender a manejarla para crear sintonía es otra cosa muy diferente-
-¿Te gusta la música?- Le pregunté.
-Me encanta, de echo, si no fuera por esto de ser hadas me hubiera gustado ser músico-
-Que raro, creí que serías un luchador profesional- Adam empezó a reírse un poco y eso sí fue algo hermoso que escuchar.
-La defensa personal es solo un hobbie ¿Y a tí qué te hubiera gustado estudiar?-
-Mmm no lo sé, es el gran dilema de mi vida que nunca pude responder, por eso me alegro de ser un hada, tengo tiempo para pensarlo-
-Bueno es que eres bueno en todo y por eso no puedes elegir-
-Eso no es cierto, por ejemplo de música no sé nada, me gusta, pero no se tocar ningún instrumento y mucho menos sé cantar-
-Puedo enseñarte a tocar la guitarra, si quieres-
-Pero aquí en la escuela no hay instrumentos al menos no para nuestro grado, solo los usan los de tercero-
-Traje mi guitarra, pero en sí en la música no todo tiene instrumentos y siendo hadas no los necesitas tanto-
-Dame un ejemplo entonces-
-Bien, pero creo que después de esto te gustará la lluvia-
-Lo dudo pero adelante- Nos dirigimos hacia la puerta y la abrimos, Adam se concentró y su collar empezó a brillar un poco, él cerró los ojos y colocó sus manos como si fuera a tocar el piano, fue moviendo sus dedos como si de verdad lo estuviera tocando y poco a poco la lluvia en vez de escucharse y caer pareja empezaba a caer en diferentes tiempos, unas gotas primero que otras, no todas pero al menos un pedazo de la lluvia sí podía manejarla. Era como si él tocara el piano sólo para mí, pero además de que solo cayeran las gotas, en el momento en el que el agua tocaba el suelo, luces moradas y rosas aparecían, como si fuera una fuente de luces, era algo increíble a la vista, además de que la melodía era tranquila y suave, algo que me fue calmando poco a poco.
Volteé a ver a Adam, se podía ver que amaba la música, en ese preciso momento pude ver su esencia tan única y maravillosa, sentí de nuevo esa sensación en el estómago, pero justo después él dejó de utilizar magia y abrió los ojos, volteando a verme, no pude evitar percatarme de que sus ojos sí parecían mágicos.
-¿Y qué tal? ¿Te gustó?-
-Sí, es… Algo muy hermoso, eres bastante bueno en esto-
-Gracias, fue lo primero que quise hacer cuando supe que podíamos controlarla o al menos un pedazo de ella-
-Creo que pudiste quitarme el miedo, pero solo un poco-
-Me alegro- dijo sonriéndome. -Escucha Daniel, amm quería disculparme por haberte presentado a mis amigas cuando estabas con tu amigos- Este chico sí qué era raro ¿Porqué tendría que disculparse? No había echo nada malo.
-Adam no tienes porqué disculparte-
-Es que tal vez tú no querías que tus amigos me conocieran o a mis amigas, no lo sé, solo lo siento- Me dio algo de ternura que me dijera eso.
-No le veo nada de malo en que los chicos te conozcan o a tus amigas, los chicos suelen ser difíciles, pero creo que ya te habían visto antes en clase, además Mike te recuerda de la pelea y yo me siento terrible de no haberte conocido antes- y eso era la verdad, antes tenía un poco de miedo de que lo conocieran pero los chicos dejaron el tema y siguieron como si nada pasara y en efecto, nada pasaba. Además de que a Dereck no le gustaba que hablara con otros chicos, por eso no me acercaba a ninguno, fue un error aceptar todo eso en su tiempo.
-Daniel, está bien, el año pasado todos sufrimos, nos ponía de nervios eso del diamante y bueno… Sé qué alguien te hizo sufrir y créeme que de verdad lo siento, no mereces eso- Me ponía nervioso hablar de esto con alguien más, además de que nadie, excepto Hannah y Laila, sabían que era gay, pero Adam merecía saber un poco más ya que en las vacaciones sus mensajes fueron de gran ayuda.
-¿Sabes por qué no quería venir?- Le pregunté y él se puso muy nervioso. -Esa… Persona, qué me lastimó el año pasado, bueno, tuvimos una cita aquí y era el lugar perfecto para escondernos, por eso se me hace raro no haberte visto antes aquí- Después me di cuenta de que me había delatado un poco al decir la palabra "escondernos" pero Adam no preguntó y eso me hacía sentir seguro de decir lo que pensaba y aún así tendría que explicarle de alguna manera. -Bueno, es que… Esa persona no quería que se supiera lo nuestro y…-
-Daniel- me habló calmado. - Tranquilo, no tienes que decírmelo- Este chico era genial, tan… Especial. -Escucha Daniel yo no soy nadie para juzgarte y quiero conocerte, creo que sería un privilegio ser tú amigo, si tú no quieres hablar del pasado por mí está bien y si quieres hacerlo estoy aquí para escucharte, de cualquier modo quiero que seamos amigos y que me dejes ayudarte a crear nuevos recuerdos de esta escuela- Adam era increíble, lo acababa de confirmar.
-Gracias Adam- Dije y él me sonrió, sentí el rubor en mis mejillas, lo mejor sería escapar de ahí pronto, aparté la mirada antes de hablar. -Bueno, yo… Creo que tengo que irme, pero muchas gracias por esto, me hacía falta despejarme-
-De nada Daniel y para la próxima que vengas a este invernadero no recuerdes a esa persona, si no lo bueno que es hacer música con la lluvia- No pude evitar sonreir, este chico me iba a matar de la ternura.
-No te preocupes, recordaré eso y lo pésimo qué soy plantando- Adam rió un poco por mi comentario.
-No eres taan malo- Esta ves yo reí un poco.
-Gracias Adam, recordar este momento contigo como amigo me ayudará mucho cada que este por aquí, bueno también cuando llueva-
-Eso espero-
-Bueno… Nos vemos y de nuevo gracias, fue linda tú compañía y… por la melodía de lluvia-