Baltazar Después de esta reunión decido ir al gimnasio, ahora más que nunca debo estar en forma, lo que se avecina es bastante fuerte. Comienzo a hacer ejercicio en las máquinas y la verdad pierdo la noción del tiempo, creo que ha pasado como una hora. Mi respiración tiene buen ritmo aunque mis piernas arden mientras corro en la cinta. Ya habían pasado mucho tiempo aquí, pero no parecía estar ayudando, incluso después de casi dos horas de ejercicio. Nada estaba ayudando. No importaba cuántas veces me msturbara. Seguía sintiéndome tenso e irritable. No había podido dormir bien toda la noche, excitado, incapaz de cerrar los ojos sin recordar la sensación de ese cuerpo contra el mío y su aroma. Presioné el botón para detener la cinta, sintiendo que me iba a poner duro de nuevo. ¡Mierda!

