El departamento donde Emily Wilson se ha estado escondiendo está listo. Cuando Ariel y yo atravesamos la puerta, ya el suelo está completamente cubierto con lonas para recoger toda la porquería que terminará cubriéndolo. Ella va a morir hoy. Ariel no ha dicho mucho desde que salimos. Su expresión es tan fría como ya esperaba. La misma que, cuando piensa que no la veo, muestra en silencio. Es un rostro impasible, uno al que no le importa nada. Han pasado ya poco más de dos semanas desde que salimos de la mansión donde casi la pierdo y nos escondimos en un pequeño apartamento en el centro de Manhattan. Podríamos haber elegido algo en las afueras, pero nuestra misión se ha vuelto lo único que tenemos en común, y ambos sabemos que estar cerca de la crema y nata de la sociedad nos dará resp

