Es momento. Me sudan un poco las manos mientras regreso con Madi a la casa, porque tengo que presentarle al nuevo m*****o de mi pequeña familia. La familia que elegí y de la que estoy orgullosa. Mi gemela se aferra a mi brazo con fuerza y juro que siento un alivio tan grande que me duele el pecho. Tenerla conmigo es un sueño que no esperaba, uno que me toma por completo desprevenida. Cuando le dije a Chris que ansiaba ver a mi familia, verme rodeada por ellos en la boda, no sabía lo que ya él tenía preparado. Sus palabras cortas, su manera contundente de asegurarme la felicidad, ahora toma sentido. Él ya sabía que era inminente. Y yo debo agradecerle por esta maravillosa sorpresa. —Estoy ansiosa por verte con el vestido —dice Madi y su entusiasmo me pone de los nervios. Sí, la

