-Oye, suelta a esa niña-ordena el hombre alto acercándose hacia mí-¿Quién te dijo que puedes corretear en este lado de la casa? -No voy a soltarla-mi quijada siente la tensión al pronunciar mis palabras-Si tocas a esa niña te las verás conmigo. Kelly se aferra en mis brazos mientras intenta no llorar. -No dejes que me lleven-suplica mientras intenta ocultarse de la mirada de Bartolomé. -La humana ha sacado sus garras, que tonta-suelta a su vez que eleva su puño a mi rostro. Algo o alguien hace que se detenga. El brazo de Bartolomé de pronto se desprende de su torso haciendo que esté deje salir un aullido lleno de dolor. Mis manos cubren los ojos de Kelly mientras intento evitar que mire el charco de sangre que ahora salpica las paredes y los suelos. -Claramente dije que Alice no la

