«¿Dormida o muerta?» La segunda opción vuelve hielo mi sangre y tritura lo más posible mi corazón herido. Encaro a Drakon, él solo me regala una sonrisa dulce. Parecía que nada podía estropear su momento de regocijo salvo la desobediencia. -Muerta aún sigue siendo hermosa-suspira. Entonces en este momento mi odio se intensificó y lo único que podía ser era escupir su hermoso rostro con todo el asco que sentía. Golpeo su pecho, dejo que mis puños corran como meteoros sobre su persona. El miedo y el odio eran de un sabor amargo y para nada grato, pero lograba darme fuerzas para seguir luchando por algo que parecía en vano. Mis brazos derrotados y humillados por no lograr su cometido se detienen. Entonces ahora solo caigo hacia el suelo. ¿Hasta cuando durará esta pesadilla? Las esp

