Newport, pueblo Harbor Way. Miraba por la ventana, pensativo. Afuera nevaba, y por más que el calefactor le calentara el cuerpo, no era suficiente. Tenía varias cartas en sus manos que nunca fueron enviadas. Volvió la vista al sobre, y lo contempló, melancólico. Tantas cartas en vano, ya que ella no podría recibirlas jamás. Tenía esperanzas de que algún día la encontrarían, él sabía que estaba viva. Sino, él ya hubiera muerto hace tiempo. Así era su vida, sí ella vivía, él vivía. Sí ella moría, él también lo hacía. Sus vidas estaban entrelazadas, gracias al destino que siempre los encontraba nuevamente pero él sabía cuál era el final, porque ya estaba escrito de manera trágica. Su destino era morir, él sólo dependía de ella. Aquella era su último vida en la tierra, luego se convertiría

