Paso medio día desde que intentamos hablar decentemente y fallamos. A su pregunta confusa, intente aclararla, pero fui testigo de como resultó: salto por el ventanal dejándome con las palabras atascadas en mis labios. No contesto las llamadas y sé claramente que es un castigo a mi comportamiento anterior, lo cual me deja sin poder poner alguna queja. El solsticio de verano es mañana y hoy se realiza una gala benéfica. Mi abuelo me ha obligado a hacer acto de presencia y ahora me encuentro viendo con aburrimiento a mi alrededor buscando y esperando que mi berrinchudo novio opte por hacer acto de presencia sabiendo que claramente no vendrá. —Al menos finge una sonrisa.—me reclama Mindi quien tiene los mismos altibajos de emoción por estar aquí. En nuestra defensa, mi abuelo nos prometió

