Su mirada caoba resalta sobre cualquier otra luz, su mirada arrogante y dominante se hace ver mostrando una sonrisa que me hace estremecer. Un muy elegante señor Constantine me está observando, admirando y deseando acercarse a mí, no espera que acepte su petición y se acerca a paso seguro y preciso. Nuestras miradas se conectan y no puedo sino sentir alivio al verle, hubiese podido jurar que este hombre se apartaría de mi después de nuestra conversación pero no podría ser, Magnus siempre hace lo que quiere y nunca escucha... ¡nunca me escucha! Llega a mi lado con una sonrisa de satisfacción y suficiencia que me hace sonreír, definitivamente todos los hombres tienen una manera dominante para cautivar a una mujer y en este caso; cautivar a una princesa. Su mirada sigue fija en la mía, el co

