Llego a la entrada del hospital justo cuando ella se acerca al taxi, cuando abro la puerta se la detengo, paso mis manos por su cintura. para rodearla, la muevo a un lado, y cierro la puerta, el taxista me mira confundido —Tenga, ya no requerimos sus servicios—Le digo extendiéndole un billete de cien, para que no proteste, lo toma y se va —¿Qué haces? —Me pregunta entre molesta y confundida, pero no me aleja, lo que me incita a acercarla mas a mi. —Ven a casa conmigo—Le pido —¿Estas loco? ¿O eres bipolar? —Dice entre divertida e incrédula. Pero cuando posa sus ojos en los míos, la sonrisa se le esfuma del rostro para darle paso a una mirada intensa, igual que la mía—Logan Ahora su voz es un susurro de duda, pero su mirada expresa el mismo deseo que yo —Dime que no quieres ir a mi cas

