Stefan Abro los ojos al sentir sonar mi celular, atiendo sin mirar quien es. - ¿Hola? - digo en tono dormido. - ¡Levántate Stefan! - era Len - en 15 minutos nos vamos. - ¿A dónde? - pregunto extrañado. - ¡A la escuela! ¿¡A dónde va a ser!? ¿¡A Las Vegas!? - No está mala la idea - digo. - Lo sé, a mí también me gustaría, pero ya conoces a Oli. - Podríamos llevarlo encerrado en el maletero del auto. - Deja de decir estupideces y vestite. - corta. Suspiro frustrado. Todas las mañanas es lo mismo, no veo la hora de terminar la escuela, odio ver cómo mi propio hermano me ignora, como todos los que solía llamar "amigos" ahora son todos unos desconocidos. Es increíble como cambiaron las cosas en unas semanas. Estaba en mi casillero buscando mis libros para la

