El escape para esos chicos era una idea loca. Los Hartmann no eran personas con las que uno podría meterse y no recibir un castigo. Pero por tener un momento de tranquilidad, estarían bien. Así que, con cuidado de no ser vistos, ayudan a Ashera a colarse en el garaje. Ya que, absolutamente todo fuera de la mansión, tiene cámaras. Dentro del garaje, había tantos autos que no sabían cual usarían para llevarlos. Por lo que, Ashera se escondió al final de una fila, a la espera de que finalmente sean llevados a casa. Hope, quien se ofreció a ir a despedirse, camina hacia el estudio y toca en busca del permiso para entrar que llega casi al instante. — Ya es momento de irnos, por lo que, he venido a despedirme en nombre de todos y decirle que dejamos a Ashera en su habitación. — informa Hope —

