Azkeel se encontraba de nuevo en el infierno. Celeste lo estaba esperando, al verlo sintió una gran alegría por tener a su hijo frente a ella. —Hola hijo—saludó conmovida, quería abrazarlo, pero sabía que su hijo no le gustaría esa muestra de cariño. Azkeel la miró con atención, no podía creer que su madre estaba de regreso. Era la primera vez que la veía después de tanto tiempo. —Hola madre—dijo un poco incómodo. Dirigió su vista hacia el gran espejo en el cual se reflejaba la batalla. Ángeles y demonios continuaba luchando sin parar—.¿Es por eso que elegiste esa condición? —preguntó señalado el espejo. —Si y debes darte prisa—dice su madre con preocupación. Azkeel dirigió su vista hacia ella, su rostro reflejaba preocupación, fue ahí que se dio cuando de algo. —¿Tanto lo amas

