La mirada de Liam es tan penetrante, es como si quisiese mirar a través de mis ojos, él se acerca tanto a mí que nuestras respiraciones chocan. Trago saliva. —No te atrevas. —Advierto con voz neutra. —Sé que tú también lo deseas. —Niego en silencio. De inmediato los recuerdos del día en que Liam me dejó, llegan a mi mente. No puedo dejar que me humille cuantas veces quiera, además, con mucho esfuerzo he logrado que mi corazón ya no sienta nada por Liam, como para caer nuevamente en su juego. Estoy cansada de que quiera jugar conmigo, de que me trate como si yo no sintiera lo más mínimo sus humillaciones y desplantes. No caeré en su juego. —Suéltame. —Advierto, lo empujo y él ni se inmuta, al contrario, junta su frente a la mía. —Hanna. —Su fresco aliento choca contra mis labios. —¿N

