29: Papá

2271 Palabras

El pent-house se ha convertido en nuestro nidito de amor. Cada vez que René duerme, entro al estudio y mientras él duerme lo dibujo en un lienzo sin dejar pasar ningún detalle de su cuerpo y mucho menos de su rostro. Es extraño, sobre todo cuando nunca en mi vida sentía el deseo de dibujar a alguien. El único muso que tuve y sigo teniendo es mi viejo conejo. Sin embargo, ahora cada vez que paso mis manos por el cuerpo de René siento el deseo de retratarlo en uno de mi lienzo sin perderme nada. He memorizado su cuerpo como su rostro. Nada más han pasado tres meses largos desde que regrese de Niza y se siente como una eternidad. Siento que he vivido tanto con él, no sé si fue muy pronto para esto, me encuentro divida. No sé a quién hacerle caso, mi corazón me grita «estás enamorada» mi ment

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