Me sujeto fuerte de Max, mientras conduce por las calles un poco desoladas, los días son un poco más largos, más calurosos, excepto hoy, está un poco fresco. Estamos en primavera, en los árboles hay bastantes hojas, las calles son más coloridas. ¿Por qué cuernos pienso en todas estas cosas? ¡Ah ya sé!, es porque estoy nerviosa, nunca pensé en tenerlo tan cerca, puedo sentir su colonia que invade mis fosas nasales, y hasta puedo tocar su abdomen debido a que rodeo con mis brazos su cintura. ¿Tendrá músculos? No puedo tantear para asegurarme. ¿Qué excusa inventaría? ¿Tenía una araña en la mano?. Mmm, No. ¿Tenía frío?. Mmm. No. ¿Me picaba la mano?. Mmm. No. ¿Quería tocar tus abdominales? Menos. Muevo la cabeza sacando todos esos pensamientos. —¿Llegamos? —advierte. —¿Qué? —pregunt

