Estoy batallando para que Samuel se duerma, tiene casi una hora llorando, no quiere ni comer, y debe hacerlo. Dios. Ya me está preocupando. Y me da más cosa porque no estamos solos y… no deja de llorar. Dios. Mi bebé no para ni un segundo y está llore y llore. Rousse termino hace un par de horas por eso no puedo pedirle ayuda. La puerta se abre para Bastien y niego a qué entre. Un puto mafioso resultó ser el empresario que me daba largas noches de sexo y con dinero para lo que quisiera. Nunca me hubiera metido con él de saber que esto pasaría, que mi padre moriría por mi culpa. Bastien me ignora y entra en la habitación. —Vete. —No me deja dormir—se acerca lo suficiente para quitarme a mi bebé y empezarlo a mecer. Samuel va bajando el nivel de su llanto y va dejando que su padre lo d

