Al día siguiente entramos en la capital de la Kanan de Crimea, Bahchisaray. El verano pasado, mamá y yo estábamos de vacaciones en Crimea, pero por coincidencia malas, no pudimos visitar esta ciudad llamada "ciudad de los cinco siglos". Ahora tuve la oportunidad de verlo en el pasado, lo que en sí mismo fue más allá de la realidad. Quité una cortina más larga que la ventana de la carroza y miré a todo con los ojos abiertos. Delante de mi paso un auténtico caleidoscopio de colores y formas. - ¿Te gusta? - Me preguntó "tía", notando mi interés por la ciudad. - Sí, claro, - acepté decirle la verdad. ¿Para qué iba a mentir? - Te dije, que no será una mala vida la que te espera. - Ella se río. - Si me preguntaras, o al menos me dejaras decirte mi opinión, tal vez hubiera aceptado esta oport

