Lo que menos quería era salir de la casa. Esperaría a su madre a que llegara para contarle lo que había pasado a pese de que se ganaría un regaño. No le importaba porque había ayudado a un lobo que era inocente y es que para él ser acorralado por tres lobos demostraba la inocencia. No obstante, se preguntaba porque escuchaba a los lobos hablar. ¿Acaso se estaba volviendo loco? No lo creía, ya estaba loco, nadie se podía volver más loco de lo que estaba. Y ¿Entonces? No lo sabía. Quizás esa teoría de que su padre era un hombre lobo no era tan falsa, por algo su madre nunca le decía algo sobre él y siempre intentaba mantener al margen la palabra lobo.
Dio un suspiro para tomar el café que estaba en su taza el cual tenía una imagen de lobo. Era lo único que había aceptado su madre en la casa como temática de lobo, las demás cosas lo tenía escondido en su computador o escondía los libros de lobos para que su madre no supiera.
Un rasguño en el vitral de la cocina lo asustó que casi se atraganto con el café, pero al ver que era el lobo de la mañana se tranquilizó.
Espera un minuto ¿El lobo de la mañana? Era una locura, pues pensó que no lo vería de nuevo.
Con cuidado camino hasta el vitral para abrirlo y el lobo se le tiro encima asustándolo.
- ¿Q-Qué? -no sabía que responder.
La nariz del lobo empezó a olerlo hasta detenerse en su cuello. Una lamida le recorrió un escalofrío.
-E-Espera ¡Oye! No hagas eso-el lobo lo miro directamente a los ojos y gruño.
- ¿Por qué no? -su cara enrojeció.
-Me da cosa-miro a otro lado, más el lobo lo miraba sorprendido.
-Pensé que no me responderían, eso significa que...-el lobo se alejó.
- ¿Significa qué?
-nada, no debí venir a verte, está prohibido-el lobo se fue. Joan no pudo hacer nada en contra.
-Sera que yo también soy como tú-susurro mirando sus manos y dio un suspiro para levantarse.
Miro a su madre con seriedad. Debía saber lo que estaba pasando a pesar de que ella se enojaría.
- ¿Pasa algo?
-Si. Dime la verdad mamá-ella se puso nerviosa.
- ¿De qué hablas? -ella camino hacia la cocina con la comida que había comprado hace unos minutos.
-De todo-se dio valor a sí mismo para hablar de lo que había pasado-. Hoy vi a tres lobos acorralar a uno y antes de que me castigues te contare que escuche sus conversaciones y no solo eso, tengo buen oído, olfato y buena vista hasta veo en la oscuridad-se mordió el labio al escuchar aquello de su hijo-. Mis ojos no son normales y mi pelo me crece muy rápido, aunque claro, agradezco ser algo lampiño en el cuerpo, no soportaría ser peludo.
-Sabia que llegaría este día, pero aún no estas preparado para saber la verdad, le prometí que sería cuando tuvieras dieciocho cuando tu cambio sea irreparable-eso confirmo todo.
-Soy mitad lobo ¡Lo sabia! -al ver la emoción de su hijo supo que ocultar todo nunca fue bueno.
-Si, pero hay cosas que deberás saber para no causar problemas-la alegría se fue con esas sencillas palabras.
- ¿Qué cosas?
-Tú sabes bien que los lobos solo se enamoran una vez en toda su vida y por lo que veo en ti, tú no te has enamorado y tengo miedo que te enamores de la persona que no te fue destinada-eso sí era serio, aunque Joan lo sabía por algo se mantenía alejado del amor.
-No te preocupes por eso, no me enamorare tan fácil mamá-ella lo abrazo con fuerza.
-Te contare algo, tu padre se enamoró de mí, alguien que no estaba destinada a él y al principio pensó que era así pero no lo era, su destinada era de la manada y por obligación se tuvo que casar con ella, él me amaba sin embargo me tuve que alejar, irme lejos de su territorio porque lo que llevaba en mi vientre no era lo que estaba permitido en todas las manadas, un no puro-acaricio el cabello de su hijo.
-En otra palabra, un híbrido, hijo de un hombre lobo y una humana, que genial-ella se separó mirándolo seria.
-Hijo, aquí en esta ciudad está lleno de lobos, ellos al saber que no eres un puro te odiaran y quizás te matara, por eso me costó aceptar este ascenso, aunque espero que no haga algo o sufrirán las consecuencias-eso lo pudo nervioso, pero no lo demostró. Ya era bastante que lo alejaran por su orientación para que ahora lo alejara por ser un híbrido.
Si que tenía que tener cuidado y rogaba al cielo que lo que le había enseñado su tía le sirviera. Pelear con armas y combate cuerpo a cuerpo.