Sus otros compañeros estaban dormidos y caminar descalzos no generaba algún ruido que pudiera estropear el sueño de alguien más, Jack atravesó el espacio que lo separaba de su hermano y llegó hasta él, pudiendo observar cómo la luz de una luna amarillo opaco se filtraba a través de la ventanilla del cubículo en el que estaban, iluminando la mitad de la cara de Ben, cuyos ojos estaban atentos en el espejo que tenía en frente. —Yo tampoco tengo ganas de dormir —Jack habló primero, comprendiendo el estado de ánimo de su hermano menor y conociendo las actitudes extrañas del mismo joven. —Se me hace extraño que en éste lugar no estén vagando espectros de ningún tipo —respondió Ben tras una pausa, con calma en su voz y aquella mirada húmeda y brillante aunque con chispas de melan
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