Treinta y dos

809 Palabras

Siento el calor en mi rostro, puedo sentir mis mejillas enrojecidas por la vergüenza que me provoca ver a Marco después de lo que presenció anoche, tal vez debería estar molesta con él por entrar a mi habitación, pero el hecho de que me vio masturbándome y más aún mientras tenía un orgasmo me impide sentir cualquier cosa que no sea pena, intento disimular al llegar al comedor y hacer como que nada paso para evitar tocar el tema. — Buenos días — Saludo como cada mañana con una sonrisa. — Buenos días, me tomé el atrevimiento de pedir por ti. — Señala el desayuno sobre la mesa. No quiero mencionar nada sobre anoche, nada que le pueda hacer recordar lo que vio, me limito a sonreír mientras como mi desayuno, parece bastante normal, probablemente ni siquiera noto lo que estaba pasando, estaba

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