Capítulo 1: ¿Quién era Stephen Queen?

1664 Palabras
Narra Marnie: Termino de empacar todo y suelto un gran suspiro. Me siento en el borde de la cama y paso las manos por mi rostro. No sé si esto sea una gran idea. Cierro las maletas frente a mi y miro la fotografía en mis manos, deslizo mis dedos por ella y sonrió ante los recuerdos que llegan a mi mente. Lo extraño, bastante. Desde que llegué aquí hace tres años, la mayoría de las personas me preguntan lo mismo, me hacen la maldita pregunta que me hace querer clavarme cuchillos en el corazón. Bueno, no tan salvajemente. Su pregunta siempre es: ¿Quién diablos era Stephen Queen? ¿Quién era? Diablos, era la mejor persona del mundo. O al menos ese recuerdo me quedo de él hace tres años. Me da miedo saber quien puede ser ahora. Desde que llegue a esta nueva ciudad realmente he odiado todo. Me acostumbre a vivir en un lugar, me acostumbre a esas personas, e irme derrepente no causo el mejor impacto en mi. Perdí a Stephen. No he sabido nada de él desde hace tres años. Mis padres dañaron mi celular y perdí su número, lo busqué por r************* y nunca lo encontré. Luego sencillamente me rendí y dejé de buscar después de pasar un año sin obtener resultados. Me distancié de Sophie unos meses hasta que pudimos recuperar contacto, gracias al cielo logré contactarme con ella por medio de su madre. Traté de contactarme con Stephen a través de ella pero Sophie no volvió a verlo después de que me fui. Sólo pasaron unos meses y se acabo la escuela. Tal vez fue a alguna universidad lejos y se perdió del mapa. Sophie se ha quedado aquí conmigo por temporadas, viene a verme en vacaciones y pasamos tiempo juntas, luego regresa por el trabajo y así sucesivamente. Al menos no perdí a mi mejor amiga. En fin, no todo ha sido tan caótico. Aunque mentiría si digo que en tres años no he podido avanzar sin Stephen. Lo hice. Cualquiera lo haría, no se puede quedar atascado en un mismo sitio. En todo este tiempo he tenido dos "novios", con uno solamente duramos dos meses ya que obviamente venía de una relación con alguien con quien tenía grandes espectativas, y el hecho de que este chico no fuese tan genial como ya saben quien y las cosas no fluyeran como con ya saben quien, decidí terminarle. Luego, después de un tiempo, me convencí a mi misma de que realmente necesitaba avanzar, conocí otro chico en la universidad y estuvimos juntos por casi un año. Todo termino cuando en dos ocasiones cuando teníamos intimidad lo llame Stephen. Obviamente terminamos después de eso. Y desde ese momento, hace unos cuantos meses. Me he dado cuenta que en serio no he logrado superarlo ni un poco. Aunque, ¿Cómo hacerlo? Es muy difícil superar a alguien con quien pasaste tantas buenas cosas de tu vida, y más aún cuando no tuvieron un cierre concreto en su relación. Puede que esté con otros chicos, pero siempre llega un punto en donde se me hace inevitable pensar en él y comparar lo que sentía con él con lo que llego a sentir por los demás. En la nota que le dejé, recuerdo perfectamente haberle dicho cuanto lo amaba y haberle dado gracias por todo lo que me enseñó y todos los momentos que me hizo vivir. Sin embargo, no le dije que terminábamos. Así que podríamos seguir siendo novios. Claro, Marnie, Claro. Alzo las cejas y me levanto de la cama. Miro a mi alrededor y suspiro cuando todo en mi habitación ya está recogido y no queda nada. No voy a extrañar este lugar, lo que extrañaré será a mi familia, quienes por alguna razón se quedarán aquí. Mis padres aceptaron que me cambiara de universidad y volviera a nuestra vieja ciudad. De igual manera sabían que me quería mudar sola y que muy pronto me iría. Por Dios, tengo veintiún años, ya no puedo seguir viviendo con mis padres. Hace tres años, no me dejaron más opción que venirme, a pesar de que era mayor de edad no estaban de acuerdo, jamás había vivido sin ellos aunque nunca estaban en casa. Y se rehusaron a irse sin mi. Y bueno, no podía dejar a mi familia atrás y tampoco me dejaron opción. Pero ahora, muchas cosas han cambiado. Y sé que nos veremos muy pronto en vacaciones o algunos fines de semana que pueda venir de paseo a visitarlos. Sacudo mi cuerpo y salgo de mi habitación, bajo las escaleras junto a mis maletas y miro a mis padres junto a Chloe esperarme en la sala. —¿A qué hora sale tu vuelo? —me pregunta mi padre mirando su reloj. —En tres horas —respondo acomodando mi bolso en mi hombro. —¿Segura que quieres volver? Marnie sabes que puedes rentar algo aquí cerca si realmente quieres vivir sola —dice mi madre con una expresión triste. —Mamá —digo acercándome a ella—. No somos de aquí y por más que quiera acostumbrarme no puedo hacerlo. Lo intente por tres años... Ya es hora de que me dejes volver —suspira—. No dejaremos de vernos, sabes que puedes ir a visitarme cuando quieras. —¿Y yo? —pregunta Chloe frunciendo el ceño. —Tu también, Chloe —digo abrazándola. No sé en que momento creció tanto que ya no tengo que ponerme de cuclillas para abrazarla. —¿Te quedarás con Sophie? —En un departamento en su edificio, ya están todos los papeles listos —respondo tranquilizándolos. —Pórtate bien, Marnie —me dicen ambos. La verdad es que regreso para volver a hacer maldades. Pero nada del otro mundo, yo me porto bien. Asiento y los abrazo a los tres, me acompañan hasta la puerta y me monto en el taxi que me llevará al aeropuerto. Me siento bastante nerviosa y ansiosa, en unas horas estaré de nuevo en mi ciudad natal con todas las cosas que dejé ir hace años. No sé si Stephen siga viviendo allí o si quiera verme, así que la única manera de averiguarlo es llegar y encontrarlo. Bajo del taxi cuando me deja en mi destino, le pago lo necesario y cargo mis maletas adentrándome en el aeropuerto. Paso por el chequeo, chequean mi pasaporte, mi boleto, mis maletas y todo ese proceso lleno de filas agotadoras donde te ríes de las personas hablando con diferentes acentos al tuyo. Soy una inmadura. Después de terminar las largas filas, compro algo para comer y lo ingiero rápidamente cuando me doy cuenta que ya mi avión está siendo abordado. Corro con la comida a medio tragar y me formo en la fila paga abordar. El colmo sería que el avión me dejara. Por suerte, no lo hizo. Me monto en el avión y me siento en mi puesto asignado, por suerte me ha tocado en la ventana y las personas que están en los puestos junto a mi lucen agradables. El avión se llena en cuestión de minutos y después de oír las instrucciones que siempre dan y ponernos los cinturones, el avión despega. Sin poder evitarlo, subo lo que cubre la ventana y observo la vista. Allá voy. (...) Inhalo y exhalo, cierro los ojos y siento la brisa soplar mi rostro, los autos tocar sus bocinas y el olor a comida rápida inundar mis fosas nasales. También siento a mis glúteos comenzar a tomar formar después de haber estado aplastados por casi una hora. Por fin en casa de nuevo. Camino por las calles tratando de encontrar el edificio de Sophie. Quería recogerme en el aeropuerto pero se tuvo que quedar hasta tarde en el trabajo así que no pudo hacerlo. Sophie no ha entrado a la universidad porque aún no tiene claro que quiere estudiar, así que se tomo un año para pensarlo bien y decidirse, y mientras tanto, trabaja en una tienda de aparatos eroticos y ropa interior femenina. Cuando me lo comento me reí bastante y algunos recuerdos llegaron a mi mente. Dejo mis pensamientos a un lado y cruzo la calle cuando noto que todos cruzan. Todo está igual a como lo recuerdo, sólo algunas cosas han cambiado; como grafitis en paredes donde no los había, negocios nuevos, nuevos carteles en las calles y ese tipo de cosas que se remodelan con el tiempo. Miro la dirección del edificio en mi celular y ruedo los ojos frustrados cuando noto que voy en la dirección incorrecta. Llevo casi media hora buscando este bendito edificio y no logro encontrarlo. Aunque en mi defensa, es un nuevo edificio y cuando me fui a penas comenzaban a construirlo. Suspiro y paso mi mano por mi rostro, será mejor que tome un taxi. Pensando y hecho. Tomo un taxi en un de las paradas y me lleva hasta el edificio. Pago el taxi y me bajo junto con mis maletas, entro a la recepción del edificio y hablo con la recepcionista para que me entregue mis llaves ya que las llaves de mi departamento fueron entregadas a Sophie, pero ésta me las dejo aquí cuando se enteró que tendría que trabajar hasta tarde. La recepcionista me las da y me voy hacia el ascensor, me monto y me encamino al número de departamento que me indica, al llegar, abro la puerta y sonrió al ver lo bonito y acogedor que se ve. No es como mi antigua casa aquí, en la cual no estoy viviendo porque fue vendida, pero es mucho mejor que la casa que deje. Dejo mis maletas a un lado y me siento en el sofá, me quito los zapatos y me doy un momento para descansar un poco. Luego me levanto de nuevo, camino hasta el pequeño balcón y observo la vista que da hacia la calle. Bien, Stephen, veamos que tan difícil es encontrarte.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR