Narra Marnie: Salimos de la casa y caminamos hacia su auto en un silencio bastante aburrido y hasta incómodo. Me abre la puerta pero no me monto, frunce el ceño y me mira interrogante. —Dame las llaves del auto —digo con decisión, arquea la ceja confundido—. Hace unos minutos estabas consumiendo sustancias bastantes tóxicas y no quiero que podamos tener un accidente porque te encuentras intoxicado de esa m****a —se ríe sin gracia y ladea la cabeza. —¿Realmente crees que te llevaría en un auto conmigo estando drogado? —me encojo de hombros y no respondo—. No estoy drogado. Y si lo estuviera, tengo por seguro que te pagaría un taxi o hasta te llevaría en caballito mucho antes de conducir un auto contigo adentro. Sonrió de lado por su comentario. ¿Y así quiere que me aleje de él? —Pero

