Después de haber satisfecho completamente el cuerpo y el deseo de Luis, ya no había mas que esperar a que amaneciera, pero eso no era todo, ahora había algo más en curso y la codicia estaba llenando el alma de Jeyko en un ser sin sentimientos y completamente desconocido, incluso para el mismo. Al levantarse, los dos estaban más que preparados para salir directo al banco, pero no si antes hablar un par de cosas entre ellos. Jeyko: Cuéntame ¿Cómo dormiste? ¿Te relajaste? En lo personal me encantaría volverlo a repetir todos los días, porque fuiste un excelente amante y aceptaste todo lo que te hice sin renegar nada, eso fue y era lo que más me excitaba cuando te estaba acogiendo. Luis: ¡Nunca me imaginé que lo hicieras de esa manera y aun siento que el trasero me tiembla de lo

