CAPÍTULO 8

1103 Palabras
CAPÍTULO 8 Fernando Sabía que había vuelto no puedo creer que esa niña con la que antes jugaba sea ahora toda una mujer, después del primer encuentro en el cementerio la reconocí solo no quería arruinar el momento delatandome sobre quién era no estaba preparado para las preguntas que tal vez pasaban por su cabeza de por qué le había dejado de hablar o de por qué me aleje. Me sentí culpable después de escuchar la conversación de mis padres, no sabía qué tan cierto era si mi padre tuvo algo que ver con la muerte del padre de Lia. Hubiera querido estar para ella en el momento del entierro, pero no podía porque mi padre me tenía vigilado. Sólo permitía a Manuel acercarse a ella, él no se daba cuenta de las cosas que pasaban en la casa no sé si fue por hacer la vista gorda o que pero como dije era el favorita de papá. Cuando me levanto me acerco al baño para asearme y luego escoger una ropa cómoda para estar en la pequeña casa que tengo cerca a la hacienda Ventura, cuando hice mis planes para vivir solo mis padres no lo permitieron al principio luego fueron aceptandolo. Quería mi propio lugar fuera de los comentarios y reproches de mi padre sobre la pintura, aquí puedo dedicarme a la hacienda y a lo que me gusta. Escucho que tocan la puerta así que me acerco a ver quien es y para mi sorpresa es mi hermano. – ¿Se puede? – pregunta – Sí, pasa – ¿Qué onda Manuel? ¿Qué tal con Sofi? - le pregunto sacando tema de conversación – Va bien, sabes a nuestros padres no les gustaría que saliera con ella si se entera – Algún día tendrían que aceptarlo – le digo – si las cosas siguen tendrás que oficializarla – me acerco a la pequeña cocina para preparar el desayuno y comienzo a hervir el agua para hacer café. – Ese es el problema madre quiere que esté con Lia – paro con lo que hago y rápidamente continuo – ¿Sigue con eso? – Cuestiono – Sí – suspira – Al parecer nunca se lo va a quitar de la cabeza – frunce el ceño – Pero hablando de otro tema me dijo mi papá que no vas a ir a la comida – se sienta en la silla – ¿Qué hiciste? – Nada – digo restándole importancia – Solo que… – esquivo su mirada – tengo una cita para vender los puercos – ¿No fuiste ayer? – pregunta exaltandose – Eso cree papá, pero me fui a dibujar – le cuento ya que se que no contara nada a pesar de todo mi relación con él es muy buena – y ahora ¡sí! tengo una cita enserio – digo algo serio cosa que trato de aligerar el ambiente diciéndole – pero saludame a mi futura cuñada – ¡Oye hermano te quería pedir un favor! –se cruza los brazos – y ahora pongo los granos de café en la cafetera para luego poner el agua hervida. – Dime pa qué soy bueno – dejo listo y vuelvo donde está él y me siento – Mi amigo Ramiro llegue hace poco a vivir aquí y me dijo sobre uno cuadros para ambientar su proyecto – se encoge de hombros – pensé que te encantaría hacerlo – ¡Pues claro! – contesto – ¡contactame con él! – ¡Perfecto! Yo le aviso – se levanta y me golpea el hombro – ya me voy entonces – mientras se aleja grita – ¡SUERTE! con la venta de los puercos Luego de la visita de mi hermano me apresuro para dejar acomodado el lugar e irme a la reunión que se llevará a cabo cerca a la plaza del pueblo. Salgo de la casa y me dirijo donde está Moca para ensillarlo e ir con él, mientras por el camino saludo a las personas que trabajan. En la entrada de la hacienda veo a mi padre que baja de su carro y se acerca mientras me dirijo hacia la salida cuando comienza a hablar. – ¿A dónde vas? – pregunta deteniendo mi paso. – ¡Iré por unas cosas al pueblo! – le comento – ¿Cómo te fue ayer con la venta de los puercos? – Están evaluando la propuesta – digo no dejándome ver nervioso – quieren evaluar que el ganado se encuentre saludable y no tengan enfermedades. – Bueno… – hace una pausa – Más te vale que esa compra se realice ¡ya! sabes que necesitamos ese dinero – Sí padre estaré comunicándome con los compradores – suspiro – Ahora si me disculpas tengo que salir – rodeo el lugar para irme de una vez. Al terminar la reunión con los compradores, los cuales mencionaron lo que le dije a mi padre – por suerte – solo la única diferencia es que dijeron que iban a traer sus propios veterinarios para asegurarse de no ser estafados, cosa que no le alegrará a mi padre, pero no pude hacerles cambiar de opinión. Me paso un rato por el mercadillo para ver si encuentro materiales de pintura a lo lejos veo a Acalia que está en una de la tiendas donde venden helado sentada con su madre riendo tal vez recuerde las veces que vino con su padre, yo algunas veces los acompañaba junto con Manuel porque como dije de niños éramos unidos. De un momento a otro ante mí aparece Cristofer muy enojado gritando y acercándose a un chico que se encuentra de espaldas a punto de marcharse. – ¡ÓYEME INFELIZ! A MI NO ME VAS A DEJAR CON LA PALABRA EN LA BOCA – el chico se detiene para voltearse y Cristofer le señala con el dedo índice. – No tenemos nada más que hablar – le contesta serenamente y veo que Acalia y su madre se levantan del asiento, mientras que Cristofer baja la mano. – Ya lo sabes ¡olvídate de tu proyecto! Si no quieres problemas ¡Largate! a vivir en otro lugar – ¡No me voy a ir! – el chico alza la voz – usted no va impedir que mi proyecto ¡Aunque sea el hombre más importante de la región! – lo desafía – ¡Estás advertido! – Cristofer le vuelve a señalar con el dedo – ¡Usted también! – le devuelve el gesto ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ Quisiera saber sus opiniones, los estaré leyendo!!
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