Jeff despertó con suaves besos en la cara y se dio cuenta de que una mano le acariciaba la polla con suavidad. No podía llevar dormido más de veinte minutos. Su respiración se hizo más profunda a medida que su pene se endurecía. Se dio cuenta de que era Amy. Sonrió. ¡Esa pequeña ninfa! Podía oír su respiración agitada, y ella lo besó en los labios. Su lengua se adentró en su boca, y él la introdujo en la de ella. Su pie le acariciaba la pierna, deslizándose a su alrededor mientras se acercaba más. Podía sentirla deslizar su polla por el vello de su vello hasta tocar la humedad de su raja. Llegó a su cálida y acogedora entrada y no pudo evitar empujar hacia adelante. Una humedad caliente y sedosa absorbió su pene, y pudo oír a Amy suspirar profundamente mientras lo besaba. Su v****a envolv

