"¡Oh, Dios mío!", gruñó ella. Su mano lo agarraba con fuerza mientras frotaba su coño contra su cara. ¡Se corría con tanta fuerza! No sabía que un orgasmo pudiera ser así. Finalmente, se calmó y ella aflojó la presión. Él levantó la cabeza. Bonnie yacía ante él, desnuda, sonrojada, con las piernas abiertas y el pecho agitado. Lo miraba con pura lujuria. Él la besó desde el vientre hasta las tetas, tomando un pezón en su boca. Ella suspiró sobre él, acariciando su cabello con las manos mientras él chupaba su duro nudo. Acarició sus pequeños pechos con las manos mientras chupaba cada pezón, de ida y vuelta. Finalmente, besó su pecho y cuello hasta su boca. Ella abrió la boca, dándole la bienvenida, deslizando la lengua profundamente en su boca con excitación. Tenía las piernas abiertas al má

