¡Amy! ¡No te olvides de mí! —gritó, agitada y con un hormigueo en el coño—. ¡Bofetada, bofetada, bofetada, bofetada, bofetada! La ingle de Jeff golpeaba con fuerza el trasero de Amy, mientras ella levantaba la cabeza para saludar a su hermana. Sin dejar de gemir, puso su boca sobre el coño de Bonnie. Deslizó la lengua dentro, saboreándola. “Ohhhhhh sííííí…” suspiró Bonnie. “¡Mmmph! ¡Mmmmph! ¡Mmmmph!” dijo Amy, con la cara amortiguada por el coño. Aun así, el largo pene de Jeff se deslizaba dentro y fuera de su ansiosa v****a, una y otra vez, acelerando un poco el ritmo. Estaba viendo las nalgas de su hermana pequeña temblar con cada impacto. ¡Le encantaba lo cómodo que estaba su coño! Amy podía sentir un orgasmo creciente, y chupó los labios del coño en su boca con más urgencia. “¡Ohhh!”

