La tiró sobre su espalda, bruscamente, montándola. Colocó su pene en la entrada de su tesoro y empujó hacia adelante. Se deslizó justo en su estrechez y ella gimió en éxtasis. Levantó sus largas piernas y las colocó sobre cada hombro. —Ohhh...—suspiró. ¡Se sentía tan profundo! Jeff lo perdió en ella. Comenzó a martillar dentro y fuera de la pobre chica tan fuerte como pudo. —¡Unh! ¡Unh! ¡Unh! ¡Unh! ¡Unh!—No pudo evitarlo, ¡se sentía tan bien! Pero no duraría mucho. Unas cuantas embestidas más y deslizó su m*****o en su v****a, manteniéndolo allí. Su pene se sacudió violentamente y una oleada de semen se filtró en el vientre de su hermana. Ella abrió las piernas y él se abalanzó sobre ella, todavía llenándole el agujero con su semen. Otro chorro espeso de semen salió disparado por la punta

