Amy no tenía ni idea de lo mucho que Jeff deseaba su trasero. Sin embargo, tuvo que ir poco a poco. Pasito a pasito. Metió la mano entre ellos y deslizó lentamente el dedo por la hendidura de su trasero, sin aflojar en absoluto. El placer la invadió al sentirlo cosquillearle el trasero. No tenía ni idea de qué hacía ni por qué, pero su polla estaba dentro de ella y eso era todo lo que importaba. Su dedo llegó a la entrada de su ano. Antes de que pudiera protestar, lo deslizó en su ano hasta el primer nudillo. —¡OHHH!— gimió ella al sentir la penetración anal al mismo tiempo que su coño era penetrado. Él no podía empujar su polla dentro de ella tanto como podía ahora, su mano estaba en el camino, pero no le importó, estaba demasiado absorto en la vista frente a él. Observó la parte superio

