Todo esta relativamente volviendo a la normalidad, ya tengo diesiete semanas de embarazo, cuento hasta los segundos, estoy tan feliz, cansada pero feliz. Debo reconocer que no todo es color se rosas, el sueño, los mareos, nauseas y vómitos no han faltado, aún tengo de vez en cuando pero no se compara con las semanas anteriores. Cain está demasiado sobreprotector y eso me estresa, aún no me deja adelantar mis estudios, a esta altura creo que no podré terminar ni siquiera este año, las horas se han reducido por mi fatiga. Es verdad que el cuerpo no me da, tengo las ganas pero no las energías, la maldita anemia aún está presente, ya no es severa pero debo seguir cuidándome ya que el bebé sigue necesitando de mi para crecer y crecer. Me miró en el espejo y me siento bien, mi pequeño vientre

