Jamás me imaginé que un hombre de dinero como Liam me traería a un lugar así, un restaurant modesto y pintoresco con comida deliciosa por cierto, parecía un hombre un tanto especial pero al parecer es muy sencillo.
Me devuelve a la tierra y me aleja de mis pensamientos cuando me presenta a su hermano mayor Chris el dueño del restaurant, no hay duda que está familia está bendecida con el gen de la belleza es un hombre muy atractivo y amable.
Ella es Sarah una amiga, -Vaya, dijo amiga?
la quise traer a conocer tu restaurant; comenta Liam.
Mucho gusto Chris tienes un lugar muy agradable y la comida deliciosa. -Nos estrechamos la mano y me regala una sonrisa de lo más tierna.
Liam nunca trajo a ninguna mujer a cenar aquí debes de ser alguien muy especial para que quisiera presentarnos, dice con un poco de picardía.
Noto que Liam se sonroja por el comentario que hizo su hermano y me causa gracia pero también me da ternura, parece un hombre tan varonil y arrogante que me cuesta creer que sea tan abierto.
Y como es que tú estás a cargo de la empresa y no tu hermano mayor? Claro si es algo que pueda saberse, agregó para no parecer una entrometida.
No le gusta los negocios familiares y desde que nuestro padre falleció hace dos años estoy a cargo de todos los negocios y Chris no quiso tener nada que ver con eso y yo respeto su decisión, su pasión es la cocina creo que lleva una señora por dentro. -Nos reímos juntos y no puedo creer lo que está pasando entre nosotros, es como si nos conocieramos de toda la vida.
Nos despedimos de Chris que muy amablemente no nos dejó pagar la cena y me pidió que viniera seguido con Liam. -Eso está por verse, porque hasta donde se esto solo es para quedar bien por el show que armó la ex de Liam.
La conversación es muy amena cuando vamos de camino a casa y cuando llegamos de pronto se forma un silencio incómodo, de la nada Liam me roba un beso suave y casi me dejó sucumbir por el deseo de seguir con el beso pero lo aparto de mi.
Señor Smith ya me advirtieron del tipo de hombre que es usted y créame no soy el tipo de mujer al que usted está acostumbrado a frecuentar, gracias por la cena y por traerme a casa.
Salgo a toda prisa del coche y de un portazo cierro la puerta del coche para hacerle notar mi enfado por el beso que me robó. -Porque estoy enfadada, cierto?