Capítulo 31

1343 Palabras

Todo parecía tan surrealista y, de cierta manera, me hacía sentir increíblemente feliz. Posterior a la charla con Fran, regresamos a la comodidad del living. En cuanto a mi perro, él se echó a dormir una siesta en la camita que aún estaba en la cocina. Trevor y Eliot llegaron, ambos cargando bolsas con comida poco saludable. El transcurso de la cena fue afable. Hubo charlas triviales, risas y algún que otro chiste subido de tono por parte de mi hermana. Cuando todos, incluido mi perro, quedamos satisfecho y con el estómago más que atiborrado de hamburguesas, optamos por café, menos Fran. Para ella un té de manzanilla. Era agradable y extraño el hecho de haber vivido hasta hace unos meses atrás en la casa y saber que, de cierto modo, ya nada era ni sería como antes. Pese a todo, no podí

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR