53

2001 Palabras

Eros muerde su labio inferior pasando una mano por una de sus cejas al sentirse completamente frustrado por no haber recibido ni un sólo mensaje de la rubia. —Dios, sos un imbécil, Eros.— Se dice a sí mismo. No esperando nunca encontrarse en una situación cómo en la que se encontraba ahora mismo, sonando por demás egocéntrico y teniendo hasta rabia e impotencia de sonar de esa manera hacia él mismo. No es que esperaba que ella cayera corriendo antes de sus encantos, no obstante, le había parecido que había una pequeña conexión entre los dos y es por eso mismo que no podía negarse a la idea de qué esa atracción que sentía no era una fantasía creada en su cabeza tan sólo porque se había visto obnubilado por una mujer. —¿Ocupando tus pensamientos en el negocio o en cómo divertirte cuándo

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR