Eros llega al bar, cómo todas las mañana, sonríe y alza una mano para saludar a una Lola ocupada en la zona de entregas de take away. Por lo qué se toma todo el tiempo del mundo para poder sentarse sobre la barra, comenzando a ser del mismo su lugar favorito. Dejando su teléfono, llaves y billetera a un costado. Le fascina la posibilidad que tienen de tan sólo poder observarla y de moverse en aquel ambiente. Siendo más que obvio que Lola disfruta de demasiado de atender por las mañanas y las media tarde aquella cafetería. Aún, no había podido del todo observarla en la noche, y cuando el lugar cambiaba por completo de aspecto, además de la clientela y de los servicios que se ofrecían, de todos modos, estaba más que seguro de que ella estaba encantada de poder ofrecer sus productos hech

