Capítulo 20. Bienvenidos al imperio Steele. La decisión se había tomado tras la última reunión con Damián y Bruno. Bruno argumentó que sería más eficiente que ella pudiera supervisar cada detalle desde adentro, a tiempo real, y que sus traslados y tiempos muertos quedaban eliminados. Sonaba lógico. Profesional, incluso hasta conveniente. Pero en el fondo, Natalia sabía que había algo más. Esa propuesta no solo buscaba eficiencia. Era una jugada encubierta que Damián al final tuvo que aceptar. La suite imperial que le asignaron estaba en el piso 17. Techos altos, ventanales panorámicos con vistas a la Torre Eiffel, sala de estar privada, una habitación de lujo con chimenea eléctrica, vestidor, dos baños y una pequeña cocina. Todo decorado con buen gusto, sobrio pero elegante, y con alguno

