Prólogo El eco de los tacones de Natalia Ferrer resonaba en el amplio vestíbulo del Steele Imperial, el hotel más exclusivo de París. La frialdad del mármol bajo sus pies parecía extenderse hasta su pecho, donde un nudo de ansiedad la mantenía en alerta. Había trabajado en proyectos desafiantes antes, pero nada como esto. Rediseñar el buque insignia de la cadena de hoteles más prestigiosa de Europa era más que un trabajo; era una prueba de fuego. Y el hombre que la pondría a prueba era conocido por no aceptar fracasos y mucho menos dar segundas oportunidades. Damián Steele. Ella no lo conocía en persona, pero su reputación lo precedía. Un hombre de negocios implacable, obsesionado con el control y los detalles. Había visto fotos suyas, con un rostro cincelado, mirada fría y una postura q

