Damia se alejó del abogado Taylor con una mirada desafiante. Él entendía como debe sentirse Damia tras esa información errónea que dio su hermana, lo que no entendía era su necesidad de independencia y su deseo de hacer las cosas a su manera. Pero ella estaba decidida a demostrarle que no necesitaba la ayuda de nadie, que era capaz de enfrentar cualquier problema por su cuenta. Caminó por el pasillo hasta llegar al despacho, con la cabeza en alto y el corazón latiendo fuerte en su pecho. Sabía que su hijo estaba en peligro, que había algo grande en juego y que tendría que ser astuta para salir victoriosa. Pero no podía evitar sentirse abrumada ante el desafío que se le presentaba, hace mucho habia dejado ese lado oscuro en las calles. Finalmente llegó a su destino: una habitación grande

