Capítulo 21

3364 Palabras

—¡Mami, mami, mami, mami! —es Ismaíl. Ismaíl me está brincando encima—. ¡Mami, pepierta, mami!  Medio dormida y sin abrir los ojos le sonrío mientras que con las manos voy buscando sus piernecitas.  Quiere que me levante.  De seguro ya es tarde. Y mi alarma personal me lo está reclamando.  —¿Quién... Está calbagando a su pobre mamá? —con mi ronquera, propia de cada mañana suelto una risita—. ¡Ajá! —giro en la cama y él rueda como una pelota, cayendo a mi lado en el colchón—. ¡Eras tú!  Se ríe emocionado, se sienta y aplaude.  —Mamo —agarra mi mano y tira de ella, haciendo que enarque una ceja—. Mamo, mamá. Mamo, apera.  Ja, pero veánlo nomas; despertándome porque se quiere ir a jugar afuera.  —Yo creo que... —estiro la sábana, lo tapo y lo aprieto contra mi pecho— Deberíamos quedar

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