RAPHAEL Entre a la oficina aún consternado por lo escuchado anteriormente, por primera vez en mucho tiempo no me sentía tan desorientado, sin la más remota idea de saber que hacer, soy de esos que siempre ha sabido cómo responder o defenderse ante las situaciones que me presente la vida, pero esto supera por mucho. Me mantuve como perro detrás de su cola caminando de un lado a otro en la oficina, escuche varios toques en la puerta e indique que podían pasar —Raphael, traje estos documentos para que puedas verlo más detalladamente, sin tantas gráficas como me lo ordenaste— Dominique agito lo papeles que tenía en las manos —aun me resulta difícil creer esto— pase las manos por mi rostro, esta situación era realmente agobiante —sí, lo sé, es difícil creer algo como esto, pero esta es

